Perspectivas para el próximo año: ¿Cuáles serán los tres pilares de la confianza en un mundo basado en la inteligencia artificial?

Perspectivas para el próximo año: ¿Cuáles serán los tres pilares de la confianza en un mundo basado en la inteligencia artificial?

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Hoy en día, es muy probable que la conversación en todas las salas de juntas se centre en una única fuerza transformadora: la inteligencia artificial (IA). Muchos la ven como el motor de un crecimiento, una eficiencia y una innovación sin precedentes. Y, aunque esta creencia es justificable, toda la revolución se está construyendo sobre una frágil base de confianza, un terreno ya de por sí frágil que está a punto de cambiar aún más.

A medida que los sistemas de IA empiezan a gestionar cadenas de suministro, desplegar código y ejecutar transacciones financieras, la naturaleza del riesgo cambia por completo. La principal amenaza se convierte en el coste catastrófico de la interrupción de los sistemas inteligentes que forman el sistema nervioso central de la empresa moderna.

Para aprovechar la promesa de la IA y, al mismo tiempo, mitigar sus riesgos existenciales, ya sabemos que los líderes deben ir más allá de una postura de seguridad defensiva. Para ser eficaces, los líderes también deben cambiar radicalmente su forma de ver la seguridad en su conjunto. Deben verlo como la base sobre la que se construye la innovación, no como una barrera al progreso. Para ello, como colectivo, debemos construir una estrategia proactiva basada en tres pilares fundamentales de la confianza.

1. Ingeniería para la confianza

La confianza no puede ser una ocurrencia tardía; debe ser un resultado de ingeniería. En el pasado, la seguridad era a menudo una barrera que frenaba el progreso. Hoy, ese modelo se ha invertido. Una plataforma de seguridad moderna y unificada, con la confianza incorporada por diseño, sirve ahora de potente acelerador estratégico.

La seguridad automatizada, cuando se trata como un componente nativo del ciclo de vida de desarrollo de la IA, elimina los frenos tradicionales al progreso. Esto permite a nuestros equipos innovar e implantar nuevos modelos con la rapidez y la confianza que proporcionan una ventaja competitiva directa y cuantificable. Esta transición de una postura reactiva a otra que garantice la velocidad de la innovación es clave.

El enfoque de «ingeniería para la confianza» también nos permite abordar un pasivo silencioso que aqueja a muchas organizaciones: décadas de deuda acumulada en materia de seguridad. Un mosaico de productos puntuales desconectados crea una superficie de ataque compleja y vulnerable, un problema ahora amplificado por la nube. Nuestra exclusiva investigación interna descubrió que la mayoría de las bases de datos en la nube relacionadas con el desarrollo de IA no están debidamente protegidas, ya que carecen de cifrado básico o controles de acceso. 

Migrar hacia una plataforma unificada y fiable equivale a refinanciar esta deuda, una solución que cualquier miembro del consejo de administración estaría dispuesto a aceptar. Este tipo de plataforma simplifica las operaciones, reduce el riesgo a largo plazo y libera nuestros recursos más valiosos para centrarnos en el crecimiento y no sólo en la defensa.

2. Cultivar culturas de confianza

Un solo error humano puede socavar hasta el sistema más perfectamente diseñado. Mientras que la tecnología proporciona la base, una cultura vigilante y consciente de la seguridad forma la capa humana crucial de la capa de confianza.

En la era del phishing potenciado por la inteligencia artificial y la sofisticada ingeniería social, cada empleado debe convertirse en un guardián de la seguridad de su organización. Este reto se ve magnificado por el auge de laIA en la sombra. Nuestra última investigación sobre los riesgos de SaaS revela que el uso de herramientas de IA de terceros no autorizadas en la empresa se ha disparado, creando un enorme punto ciego donde los datos corporativos sensibles se introducen regularmente en modelos no fiables. Por eso este pilar exige algo más que vídeos anuales de formación. Requiere una cultura de concienciación profundamente arraigada en la que se empodera a las personas para cuestionar las anomalías y actuar como primera línea de defensa.

El valor de esta cultura va mucho más allá de la mitigación de riesgos. Una cultura sólida proporciona las barreras éticas que garantizan que la IA se utilice de forma responsable, protegiendo la marca y manteniendo la confianza de los clientes, tan difícil de ganar y tan fácil de perder. Su proceso fundamental, impulsado por los seres humanos, protege a la organización desde dentro hacia fuera.

3. Gobernar para la confianza

La velocidad y la escala de la IA moderna exigen un nuevo modelo de gobernanza basado en dos principios clave: un control humano inquebrantable y una cooperación radical de todo el sector.

En primer lugar, debemos diseñar sistemas que garanticen la supervisión humana. Una gobernanza sólida y humana es la salvaguarda definitiva contra la catastrófica interrupción de la actividad empresarial que, de otro modo, podrían desencadenar los sistemas autónomos. Es la garantía a nivel directivo de que nuestras herramientas más valiosas permanecen bajo nuestro mando, funcionando según lo previsto.

En segundo lugar, debemos reconocer que no podemos enfrentarnos solos a este nuevo panorama de amenazas. Los ataques impulsados por IA son un problema de todo el ecosistema que exige una defensa de todo el ecosistema. Compartir información sobre amenazas y prácticas recomendadas entre empresas y sectores es una necesidad empresarial básica para nuestra supervivencia y estabilidad colectivas.

La confianza como el retorno de inversión definitivo

Para liderar la era de la IA, nuestra estrategia debe ser clara. Necesitamos sistemas bien diseñados que aceleren el negocio, una cultura vigilante que lo proteja y una gobernanza sólida que garantice su resistencia. El objetivo de una estrategia de seguridad moderna ha cambiado radicalmente, pasando de la mera prevención de incidentes a la creación y protección activas de valor.

En el mundo de la inteligencia artificial, las organizaciones prósperas entenderán que la confianza es el activo más valioso de su balance de ciberseguridad y el motor definitivo de su éxito.

¿Tiene curiosidad por saber qué más tiene que decir Ben? Consulte sus otros artículos en Perspectives.

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