La seguridad de las empresas esconde un oscuro secreto, que amenaza con socavar las inversiones multimillonarias que se están realizando en inteligencia artificial. Las organizaciones han dedicado incontables horas a construir castillos fortificados para proteger sus modelos de IA y sus lagos de datos. Sin embargo, cada día, la interfaz principal de estos potentes sistemas — el navegador— sigue siendo una puerta de entrada principal no controlada y abierta.
Los responsables de seguridad se han centrado, con razón, en proteger el núcleo de su infraestructura de IA. Su enfoque, sin embargo, a menudo ha pasado por alto el punto de interacción más común: el navegador, una herramienta ahora transformada en una amenaza directa para la innovación por la explosión de la IA generativa.
A todos los efectos, el navegador es la proverbial «puerta principal» del viaje de la IA, el espacio dinámico donde convergen el ingenio humano y la inteligencia de las máquinas. Desgraciadamente, dejar esta puerta principal entreabierta pone un duro techo al potencial de las iniciativas más estratégicas de una organización.
Nueva oleada de riesgos originados en los navegadores
La adopción de la IA generativa ha introducido una nueva clase de amenazas que nacen y se ejecutan dentro del navegador, mucho más allá del alcance de la seguridad de red tradicional. La magnitud de este nuevo riesgo es asombrosa. Un reciente estudio interno entre nuestros clientes mostró que el tráfico GenAI aumentó más de 890 % en 2024. En consecuencia, los incidentes de seguridad de datos relacionados con GenAI se habían más que duplicado.
No se trata de exploits teóricos; están ocurriendo ahora, y uno de los más comunes es la exposición inadvertida de datos sensibles. Por ejemplo, un director de producto bienintencionado, que intenta resumir una investigación interna, pega detalles sensibles sobre el próximo lanzamiento de un producto en un prompt de LLM público. En ese instante, se ha utilizado propiedad intelectual sensible para entrenar un modelo de terceros, sin visibilidad ni control.
Los riesgos, sin embargo, van mucho más allá de la fuga de datos. La inyección maliciosa de prompts, en la que un atacante crea una consulta para engañar a la IA para que realice una acción no autorizada, es otra amenaza creciente. Imagínese un robot de atención al cliente con IA, al que se accede a través de un navegador web estándar, que es manipulado por una solicitud maliciosa para revelar la información personal de otro cliente. Se trata de graves ataques a la capa de aplicación que explotan la interfaz de confianza del navegador y ponen en peligro miles de millones de registros de datos.
Nueva arquitectura de control
Para combatir estas nuevas amenazas procedentes de los navegadores, el propio navegador de la empresa debe convertirse en la nueva arquitectura de control. Este es su nuevo mandato: evolucionar de una simple herramienta de acceso a una sofisticada plataforma de seguridad, que proporcione la visibilidad profunda y el control granular necesarios para permitir de forma segura el uso generalizado de la IA.
La base de esta plataforma comienza con un cambio fundamental hacia un marco de confianza cero, zero trust, que se extiende al propio navegador, donde todo el contexto de la actividad es visible. Este marco aplica rigurosas comprobaciones de la postura de los dispositivos y una verificación continua de la confianza antes de conceder acceso a cualquier aplicación. Significa tener el poder de hacer cumplir una nueva norma de higiene digital más granular directamente en el punto de interacción. Esto incluye la capacidad de enmascarar dinámicamente los datos sensibles en las solicitudes, impedir las capturas de pantalla no autorizadas de datos sensibles y gestionar las transferencias de archivos para bloquear la carga de propiedad intelectual en unidades personales. El marco crea un espacio de trabajo seguro dentro del navegador, protegiendo las aplicaciones empresariales de las amenazas basadas en la Web y de los endpoints comprometidos.
Durante demasiado tiempo, el navegador ha sido la vulnerabilidad tácita de nuestras estrategias de seguridad. Al transformarlo en un punto de control inteligente, abordamos categóricamente este «oscuro secreto». Asegurar esta vía crítica cierra una importante brecha de seguridad y libera todo el potencial de la IA. Proporciona la confianza necesaria para habilitar a los empleados, acelerar el desarrollo y construir con seguridad la próxima ola de innovación.
El navegador va más allá de ser la puerta principal. También es la base para habilitar la IA con confianza y control. Vea lo que el navegador puede hacer por usted.
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